martes, 19 de febrero de 2013

Homenaje póstumo en Moscú a Harold Adrian Russell "Kim" Philby

A finales del otoño de 1970 yo había invitado a mi hijo Tom a visitarme en Moscú. George [Blake] y su esposa [una rusa] estaban aparentemente un poco preocupados por mí y deseaban animarme, de modo que nos invitaron a Tom y a mí a unirnos a un grupo que iría a presenciar un espectáculo. La esposa de George llegó con una amiga llamada Rufa, una mujer medio polaca y medio rusa. Me enteré luego que había sido criada en Rusia después de la temprana muerte de su padre. Ella y la madre lo había pasado muy mal. Pues bien, veinte minutos depués de conocer a Rufa decidí que era la mujer con la que deseaba casarme. En este aspecto puedo ser muy decidido, de modo que arreglé una serie de encuentros por intermedio de amigos, que culminaron en una fiesta de fin de semana en una dacha» 

(...) Sí, Philby fue un traidor. Pero ¿a qué? Queda abierto el debate. Sí, él provocó que murieran muchos hombres enviados en operaciones contra el bloque soviético durante la Guerra Fría. Pero se trataba de operaciones mal concebidas y siempre desesperadas, montadas por hombres también dispuestos a derramar sangre por una causa política. Sí, él se aferró a sus creencias durante los peores excesos del stalinismo. Lo ha explicado, y aun cuando uno no acepte su explicació, hay otra. Sayle escribió: «Cuanto más veía a Kim, menos parecía el Nuevo Hombre Soviético, y más recordaba al excéntrico inglés anticuado y obstinado, aferrado a unas armas oxidadas...». Sí, Philby daba prioridad a la política frente a las relaciones personales. Hay personas, por triste que resulte, que actúan con la misma escala de valores, y los llamamos generales, funcionarios, primeros ministros, y los cargamos de honores. Pero él se comprometió totalmente cuando sólo tenía veintiún años y tuvo la fortaleza de propósito de apegarse a ello durante el resto de su vida. ¿Cuántos de nosotros podemos afirmar haber hecho otro tanto? Tuvo el coraje de arriesgarlo todo por sus convicciones y lo hizo. Fue un hombre de su tiempo y su lugar que tomó parte en acontecimientos históricos importantes y que tuvo un papel nada secundario en la modelación del resultado.

Y cuando llegó el día de irse a Moscú, se marchó sin mirar atrás. Empezó una nueva vida en la Unión Soviética y, tras altibajos que tuvo la valentía de admitir, murió felizmente, satisfecho y sin remordimientos: el triunfo final. Nos estamos engañando; poco aprenderemos de este asunto si insistimos en pensar de otra manera.

(Knightley, P. (1988) Philby, Maestro de espías. Barcelona: Ediciones B, 1989, pp.  257 y 285)

 Kim Philby y Rufina Pukhova en 1972


El día 9 de diciembre de 2010 se celebró en la oficina de prensa del Servicio de Inteligencia Exterior (SVR) el acto conmemorativo del nonagésimo aniversario de la creación de este organismo. Se aprovechó el acto para colocar una placa en homenaje a Kim Philby. Asistieron al evento el director del SVR, Mijaíl Fradkov, el viceministro y ex ministro de Defensa, Serguei Ivanov, la viuda del agente soviético, Rufina Pukhova Philby, y veteranos del SVR. Dicha oficina de prensa se encuentra en la ulitsa Ostozhenka, esquina Turchaninov pereulok (número 51/10). Está cerca del Bulevar Zubovskiy (perteneciente al Anillo de los Jardines) y del puente Krimskiy, en la riba opuesta al malecón donde está la nueva Galería Tretyakov (en la parte inferior derecha del mapa). En tiempos soviéticos la calle Ostozhenka se llamaba Metrostroyevskaya.

 



  (Fuentes: Google Maps 18/02/2013 para la primera imagen; http://casarusia.com/foro/ para las dos siguiente imágenes; Google Street View 16/02/2013 para las dos últimas)

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